SOY NATURÓPATA.

No caminan, no corren porque ya llegaron, están y es perfecto.

Hoy iba corriendo con mi perro por el parque ecológico de San Baltazar, cuando vi venir de frente a una señora de aproximadamente unos 60 años, un tanto obesita y con pancita de abejorro , con un cuerpo estilo al de Pistachón Zigzag ( personaje de Odisea Burbujas) y después de verla a ella, voltee a ver a Lío (Tocinete), bien obesito también y yo corriendo a su par, no porque esté como Brad Pitt precisamente , y enmarcando esta tripleta de regordetes, estaban los Señores Green; ellos son lo que son, sin necesidad de correr o moverse, sin tener que ir a «Angelópolis» a comprarse ropa de marca y mucho menos ir a votar. En las primera líneas, de mi primer lección de Naturopatía, como en un bigbang mental, me di cuenta que los verdaderos Dioses de esta tierra son los Green, son una maravilla tan simplificada de autosuficiencia, son tan familiares de la luz, tan hijos del agua y la tierra, que no puedes distinguir donde empieza uno y termina el otro, son la simbiosis perfecta de la vida, autótrofos. Los Green no nos necesitan en absoluto, si mueren vuelven a su madre para volver a nacer una y otra vez, nosotros necesitamos de ellos, la señora Pistache que corre día a día a su alrededor, Tocinete que se da el lujo de levantar su brazuelo y orinarse sobre ellos y yo un incipiente atleta de profesión Terapeuta, que corre también a su alrededor y que de vez en vez les miro con reverencia porque soy Naturópata y se cuanto los necesito.

Ellos nos dan frutos, raíces, o sombra, son la majestuosa materialización de DAR.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *